15.5.12

Sigo teniendo dudas

El año pasado por estas fechas estaba yo haciéndome preguntas sobre lo que vivía España. El 15 de mayo nos llenó de esperanza durante unas horas - sólo fueron horas -; parecía que algo cambiaba. Pero pronto apareció esa revolución de atrezo, ese pestazo a Twitter y esa subcultura pseudo-sesentera de iPhone y red social que nadie sabe de dónde ha salido. En un par de días mis preguntas parecieron realmente idiotas. Ya no hacía falta que nadie las contestara: los manifestantes - palabra hoy desaparecida - se ocuparon de ello y con sus comisiones, sus biodanzas, reikis, performances y follódromos casi contestaron con un no a todo.

Además de los comentarios interesantes de varias personas aquella entrada recibió a unos cuantos para soltar chorradas, uno de los cuales dejó sin embargo este revelador interrogante: "¿Debemos fiarnos de alguien que sólo plantea preguntas, y no da respuestas?" Releyéndola meses después he dado mucho valor a esa pregunta, la cual ahora considero una de las mejores síntesis que pueden hacerse sobre lo que los movimientos de protesta están diciendo de todos nosotros.

¿Debemos fiarnos de alguien que sólo plantea preguntas? Sócrates utilizaba este método como forma de acercarse a la verdad, y proponía el autocuestionarse como herramienta para lograr el bien. Un pobre idiota como yo no puede compararse con el filósofo ni en ningún caso lo pretendo, pero sí percibo que la ausencia total y absoluta de reflexión, curiosidad o simple búsqueda del porqué es el mayor problema al que se enfrenta nuestra cultura y lo que ha hundido a las corrientes de protesta - por más que sus integrantes quieran fingir que no es así -.

La gente no quiere que nadie plantee preguntas, exige sólo respuestas. Y las respuestas que se obtienen son dudosas. Los mensajes muy básicos que contienen los lemas de Twitter, que apenas sirven para llenar una pancarta pero sin embargo conforman ya la ideología de muchos. Las soflamas, incluso, de aquellos que proponen la xenofobia, el nacionalismo y la tiranía como solución a nuestros problemas. La gente no sabe por qué ocurre lo que ocurre ni le interesa saberlo, y así difícilmente se llegará a un resultado. No se entiende el funcionamiento de los Gobiernos porque se ignoran las características del sistema parlamentario, contra el que se clama sin comprender su naturaleza. Se rechazan las duras medidas de austeridad sin saber que la alternativa, por espantoso que resulte, es la pobreza y el subdesarrollo - no parcial sino absoluto -. Se proponen cosas que ya existen y otras que ya se hicieron y resultaron un fracaso porque nadie se molesta en leer un poco sobre política reciente. Un gran ejemplo está en la noción mentirosa de que todos los partidos y políticos son iguales; sostenida por personas que olvidaron o directamente no conocieron - por muy jóvenes - los padecimientos a que nos sometió Aznar y que ahora se sorprenden estúpidamente al comprobar lo despiadado que puede llegar a ser un Gobierno conservador.

Un pueblo que no se plantea los porqués y el cómo no puede cambiar. No sólo porque no entenderá qué ha producido esta situación, sino porque no inventará los caminos necesarios para salir de ella. Y porque falta, sobre todo, el más importante planteamiento: ¿qué he hecho yo para llegar hasta aquí? ¿Qué pequeña parte del desastre es culpa mía? ¿Cómo debería haber actuado y - lo más decisivo - qué podría hacer para arreglarlo? Creedme si os digo que procuro hacerme estas preguntas todo lo que puedo; pero debo ser de los pocos culpables porque aquí nadie es responsable de nada. Todo fue por los políticos.

En cuanto a la naturaleza revolucionaria y la capacidad de cambio de las protestas, ya no albergo duda alguna. El 15 de mayo no sirvió para nada. Somos impasibles, y está claro que resistiremos sin reproche todos y cada uno de los agravios de este desgobierno. La Sanidad, que era sin duda el pilar más sensible de nuestra ruinosa democracia, ya ha sido privatizada. Los españoles ya no tendrán nunca más derecho a ser atendidos sin que se les pregunte por su condición social y el dinero que tienen en su cuenta corriente. La vida y la muerte serán cosa de facturas y a los pobres les tocará la peor parte. Pero nadie ha reaccionado. El verdadero 99%, el que no entra a Twitter, ha respondido con el silencio.

Los pocos que han acudido a las plazas lo han hecho para montar de nuevo su lúdico tinglado de grupos y comisiones, levantar sus necias asambleas y ponerse a debatir sobre cosas tan urgentes, pragmáticas y viables como la renta universal básica. Han vuelto las performances, los teatrillos urbanos, el artisteo contracultural y la manifestación-espectáculo. Y todo esto lo han hecho después de ser expulsados, sin darse cuenta, de los sanatorios y hospitales. Se diría que quienes protestan no entienden, y es normal. En su mayoría forman parte - como creí percibir en un principio - de clases acomodadas que aún disfrutan de un cierto bienestar. Casi todos ellos son universitarios a quienes sus familias - gracias a Dios - todavía tienen capacidad de mantener a salvo. En el fondo les comprendo - si yo tuviera dieciocho años quizás actuaría igual -; van a las manifestaciones para divertirse, porque así están en la onda, para ligar, porque es romántico, porque es cool - esas fotos directas al Facebook, esos tweets desde la Puerta del Sol - y todavía ignoran el rigor que les espera. La gran mayoría aún no ha entrado en la dinámica laboral ni en los sinsabores de este mundo.

Pero por desgracia el mundo sigue ahí, y a partir de hoy será un mundo de hospitales cerrados. Quiero creer que la cosa aún puede cambiar. Quizá dentro de veinte años, cuando los que hoy tienen diez hayan crecido en la pobreza y estén hartos y dispuestos, quién sabe. Para nosotros, en cambio, ¿está ya todo perdido?

16 comentarios:

  1. "¿Debemos fiarnos de alguien que sólo plantea preguntas, y no da respuestas?"

    Ese es el principio de todo conocimiento (Descartes). La duda sistémica, la reflexión, poner todo en cuestión. Las preguntas son más importantes que las respuestas.

    Para Sócrates y también para ti.

    :)

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    1. Así es como lo veo yo, pero parece que el colega no opinaba lo mismo. Respuestas tengo pocas.

      :D

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  2. Un año después, esta vez sí, te doy toda la razón. Este "movimiento" es, por lo pronto hoy y ya discutiremos otro día si siempre lo fue, carne de Twitter y de los únicos medios que hasta hoy le dan bombo por no sé qué fetiche extraño, a saber; la Sexta y Público.es.

    Me quedo en los desencantados. En los que esperaban algo más enérgico y, sobretodo, más neutral, y esperaban menos manitas al aire, asambleas para decir lo malo que es el rey y lo guay que sería la república popular y asamblearia, o sentadas nocturnas en las que creo que nadie sabe exactamente quién es el enemigo, el verdadero enemigo. Una reunión de veinte mataos en una plaza cada viernes por la tarde no cambia un país. Un país en el que un gobierno duramente conservador ha sacado más de ciento ochenta escaños no me parece a mí agitado por ninguna "revolución social". Ni siquiera se le ha dado un puntapié al tronco.

    Pero, la verdad, el señor de feisbuc y el de tuiter tienen que estar encantados. Encantados con tanto gilipollas.

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    1. Nada que añadir a tu comentario, con la salvedad de que El País también se ha apuntado a la fiesta - es necesario atraer visitas como sea -. La decepción para los que creímos que las cosas podían cambiar en España ha sido mayúscula... así no se juega con los sentimientos de la gente.

      Me encanta tu última frase. Me llama mucho la atención la mitificación que se ha hecho de una empresa que lo único que quiere es chuparnos la sangre y sacarnos el beneficio - aunque sea en forma de tiempo - como si fuera nuestro querido gran amigo que nos mima y nos ama. Venga ya.

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  3. Me ha gustado mucho tu reflexión y no porque esté de acuerdo con ella, que lo estoy, me ha gustado porque ves claramente lo que muchos que no hacen nada nunca les da por alzar un movimiento que han visto de reojo en algún paseo o transmitido por la Sexta.

    El otro día leía un artículo muy bueno en el que elogiaban a la Sexta por ser la única que daba información sobre la noticia de la manifestación en directo y se criticaba a los que no le dieron cobertura, me gustó el artículo hasta que luego leí otro, bueno primero te diré que sí que vi el programa que menciono, este otro artículo daba la visión de esa transmisión como si fuera un "encierro taurino" dónde se esperaba en cada hora punta la sangre, las cargas, la desobediencia, se perseguía una triste tienda de campaña y se hablaba constantemente del reto a la Delegada del Gobierno y su afirmación de que a las 22:00 se acababa la manifestación, después exponía muy bien que quién ganó la batalla fue el Gobierno con su entereza y modo de medir los tiempos.

    Así que como es lógico volví a leer el primer artículo y me di cuenta de que una exposición aprovechando el momento y alegando la libertad de prensa era pura "basura" que trataba de mostrarme como nos pueden manipular continuamente, menos mal que aún tenemos este poderoso medio para leer lo que dicen unos y lo que cuentan otros para formar una opinión sin manipulación.

    Perdón por el tostón, acabo diciendo una cosa más, ver a los radicales de IU aprovecharse de la gente tampoco me gusta nada, esto ni es revolución ni despertar ni na de na.

    Un abrazo.

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    1. El modo en que la Sexta lleva un año tratando el 15M para mí es la síntesis de lo que han hecho con el "movimiento" que es poco menos que un espectáculo. Se ha convertido en un inmenso decorado.

      Hoy he estado en Sol por cuestiones ajenas a la protesta y me ha sorprendido que aquello se viera convertido en atracción turística. La gente hacía cola para echarse fotos con algunos de los "indignados" - sobre todo los que iban ataviados con algún atuendo extraño y llamativo - incluso había japoneses que parecían divertirse mucho con la situación. Un verdadero esperpento.

      Está claro que muchos van a sacar tajada y lo están haciendo. Varios diarios en forma de visitas a sus webs - y consiguiente subida de los ingresos por publicidad - más de un político que podrá arañarle algunos escaños a las ruinas del PSOE a costa de jalear a estos "indignados".

      Pero de mejorar la situación de España nada, más bien lo contrario...

      Un abrazo.

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  4. Dentro de unos meses, con el posible corralito y la salida del euro de grecia, creo que poco importará que exista el 15M o el 15W; la crisis todavía no ha llegado. España es una gran cerda y los políticos, votantes e indignados lechones que vacían su leche constantemente hasta la saciedad. "BIBA ESPAÑA"

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  5. Aquí se va a liar la de San Quintín, Javier. Estoy de acuerdo en que el 15-M si no concreta sus acciones de alguna manera, se va a convertir en un espectáculo lúdico, en una performance estéril como ella sola. Pero con la que está por caer, no sé si será el 15-M o el 14-J, pero aquí se va a liar parda antes de fin de año. Cuando le arrebatas la esperanza a la gente, ya no tienen nada que perder. Ojito con el riesgo de estallido social en la segunda mitad de este año.

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    1. No va a pasar nada de nada... llevamos años diciendo "verás cuando..." y nada, al final han cruzado la última línea (la Sanidad) y cero. Decían "cuando suba el paro..", "cuando toquen la educación...". Nada, ya lo han desmantelado todo y nada. Esto se queda como está.

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  6. La interrogante que planteas me parece muy curiosa e interesante. Y tienes absoluta razón, no soy español y por tanto no puedo realizar una reflexión honda, no obstante el planteamiento de que la gente sólo busca respuestas sin importarle las preguntas me parece brillante, y es, para mí, una imagen naciente de una sociedad ahorcada por la celeridad y las involuciones culturales.

    Saludos.

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    1. Mi comentario efectivamente se encuadra en el contexto actual español, pero como bien apuntas creo puede extrapolarse a cualquier sociedad occidental moderna. La total ausencia de interés por una reflexión pausada y racional es un mal universal, por desgracia.

      Un saludo.

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  7. Tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.

    me respondes a munekitacat19@hotmail.com
    besoss
    Emilia

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  8. Me gusta tu entrada, Javier, y encuentro algo de razón en todos los comentarios. Personalmente no me gusta el 15 M como movimiento, distorsiona los postulados de Stéphane Hessel hasta hacerlo adoctrinante.

    Y creo que Hessel está mas cerca de una llamada a la falta de reflexión que de una invitación a la ocupación. Una sociedad que no piensa es un peligro y un chollo.

    Sds

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    1. ¿Por ocupación te refieres a la de los espacios públicos? Me gusta la consideración de "chollo": define bien la contrapartida de esta ausencia de reflexión y preguntas.

      Gracias por tu comentario, saludos.

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  9. Yo ya no sé ni qué creer... Me uno a los desencantados... Es como cuando lees un libro que está interesantísimo y el final es una cutrada...

    (Aunque quizás hay una parte de mí que quiere estar equivocada...). Besos!!

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    1. No creo que estés equivocada ni en parte. Es tan asqueroso como parece o más.

      ¡Besos!

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Háblame.

Delirio

Confusión mental caracterizada por alucinaciones, reiteración de pensamientos absurdos e incoherencia.