delirios: 03.14

11.3.14

La horca

Colocamos una cuerda en la terraza, atada al tendedero. La usamos para sujetar la puerta cuando está abierta, porque el viento es fuerte y suele cerrarla de golpe. El extremo inferior del cordel está lazado en forma de dogal. Queda justo enfrente de mi ventana.

A veces, cuando estoy aburrido en mi mesa, miro hacia delante y veo la fina soga al otro lado del cristal. No puedo evitar imaginarla con un cuerpo amarrado. La cuerdecilla tiembla un poco por el aire, vibrando, y se balancea como si un cadáver pendiera de ella.